Sé que es el vapor de la sangre
Evaporada por el calor,
Pero siento ese dolor en mi cabeza
Que me impide ver nada en color,
Solo pido un descanso
A mi propio fustigamiento,
Que me corten la mano
O me metan un tiroteo.
Mi mente conoce los puntos de apoyo
Colocados en mi habitación,
Mas cuando voy a caerme
Nada amortigua la caída,
Y con la cara torcida
Maldigo una sonrisa,
A ver si mintiéndome
Me creo mis propios cuentos.
Y estos versos,
Segundo premio de consolación,
Serán considerados
Lamentos de un quejica,
Ya que nadie puede expresarse
Sin sufrir una desgracia
Para tener turno de hablar,
Deben aguantar
Hasta que los versos
Se tornan en esquela.
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