Y ante mis manos arden sus plumas,
Otro alma carbonizada,
Otro desastre con solo un culpable.
Y se hundió en su pequeño agujero,
Cavado años atrás,
Para esconderse de si mismo.
Se saca el corazón
Y guarda sus cenizas,
Nunca olvidará al ángel
Que le dejó salir de su miseria.