De qué sirve escribir poesía
Si te encuentras a contra viento.
Miento si digo que no me disloco
Cada vez que veo un rizo de reojo,
Pensando que quizás seas tú.
Recurrente sueño y pesadilla
Dependiendo de si estás o te marchas,
Mas cuando despierto envuelto por el verano,
Me doy cuenta que el calor no me molesta.
Y me mantengo en mi elemento:
Con los hábitos desordenados,
Con la mente envuelta en caos
Y deseando volverme ceniza,
Que me lleve el viento y que me torne en llamas
Para alimentar mi desidia.
Somos cómplices del silencio,
Sé que eso es un hecho;
Mantengo mi arma en alto
Para cuando se desate el combate
Salir corriendo a abrazarte
Y morir por fuego amigo,
Ya que ese es mi techo.
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