El menor de los arcángeles,
siempre juzgado,
su fe puesta a prueba
una y otra vez,
y él sin energías para continuar.
Menospreciado,
desterrado,
acusado de soberbia
por pedir igualdad,
encerrado en los infiernos,
luchando por sobrevivir
un día más.
Al final,
de sus alas de cera y plumas
quedaron solo los huesos,
de su melena brillante como el sol
quedó sólo el color del azabache,
de su corona de laurel
sólo las espinas
y en su frente se marcó
el símbolo de su debilidad,
la traición de sus hermanos,
de su padre,
de su ira.
Y aquella visión quedó grabada en sus retinas;
sólo era su mente,sugestionada,
mas no hay mayor poder que la culpa,
sea cierta o inventada,
así que su aspecto pronto fue palpable,
su actitud, adecuada a su reputación,
y lo que nació siendo ángel
terminó gobernando los Infiernos.
Creyéndose Diablo,
su corazón ardió en rabia,
hasta convertirse en combustible
para un alma sin redención,
mientras las ideas sigan arraigadas en su interior.
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