lunes, 15 de julio de 2019

Decimoquinto borrador.

No me atrevo 
A enfrentarme al espejo,
Cobarde
Sólo veo una persona
Que escapó a mi control,
Nunca fue tuya
Encerró mis ganas y destrozó mi felpudo
Para impedir visitas.
Tampoco llamarán al timbre

Cada vez que veo ese vacío
En esos ojos muertos,
Me recorre un escalofrío,
Son tus pecados
Se reflejan los fantasmas a su espalda,
Personas cuyo final fue precipitado,
Les lanzaste al precipicio
Cuya historia tenía más hilos
Y fueron destrozados,
Desgarrados de sus tripas.
Arrancados y masticados por ti

Su forma desigual,
Descompuesta por la enfermedad,
A primera vista humano,
A mi me parece enfermizo
Pero reflejado se ve su ser,
No es más que un gusano,
Solo sabe arrastrarse
Una bestia sin colmillos
Cuyo veneno se inyecta
Por el sonido de sus palabras.
Y pedir perdón para engañar a todos

Ya ni intento matarlo,
Mala hierba nunca muere
Su sangre se mezcla con el alquitrán
Y queman la estancia con asombrosa velocidad,
Aspiras sus cenizas cual drogadicto
Las navajas se clavan
En su pecho o en su espalda,
Todos quieren su parte en tu muerte
Pero sigue de pie,
Mirando el reflejo de su propio ser,
Esperando respuestas de algo que no está vivo.
Observa tu futuro,tu soledad

No hay comentarios:

Publicar un comentario