A enfrentarme al espejo,
Sólo veo una persona
Que escapó a mi control,
Encerró mis ganas y destrozó mi felpudo
Para impedir visitas.
Cada vez que veo ese vacío
En esos ojos muertos,
Me recorre un escalofrío,
Se reflejan los fantasmas a su espalda,
Personas cuyo final fue precipitado,
Cuya historia tenía más hilos
Y fueron destrozados,
Desgarrados de sus tripas.
Su forma desigual,
Descompuesta por la enfermedad,
A primera vista humano,
Pero reflejado se ve su ser,
No es más que un gusano,
Una bestia sin colmillos
Cuyo veneno se inyecta
Por el sonido de sus palabras.
Ya ni intento matarlo,
Su sangre se mezcla con el alquitrán
Y queman la estancia con asombrosa velocidad,
Las navajas se clavan
En su pecho o en su espalda,
Pero sigue de pie,
Mirando el reflejo de su propio ser,
Esperando respuestas de algo que no está vivo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario