Nada,
Ni por un segundo se me permite
Tener la inconsistente duda
De si mi soledad es imaginaria
O de nacimiento adquirida.
La verdad azota cada palabra
Cayendo como granizo en campo de cristales
Arrancando cada grieta y tornándola en raíz.
Y mientras el invierno avanza,
Yo me quedo estancado en su alud,
Mi ataúd de frío alejado de cualquier desgraciado
Que intente darme calor,
Centrado en pruebas sin solución
Para que nadie lo consiga,
Quiero morirme solito,
Que nada perturbe la paz de mi alocada cabeza.
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