Abrázame, cruel tormento,
Permíteme visitar tu Caja de Pandora,
Perderme en los laberintos
Más recónditos de tu pecho,
Dame permiso para cruzar el río Estigia
Donde moran mis temores
A la espera de que pierda mi pasaje.
Que los jardines del Edén ardan
Ante tu andar despreocupado,
Que el Valhalla llore y huya
Ante tu temple frío como el Norte,
Que Atlas deje su carga
Y se desmorone el mundo
Por un segundo ante tu indiferencia.
Ojalá fuere yo quién te deseara,
Ojalá tuviera el valor para mirarte a la cara
Y pedirte que nunca me abandonaras.
Pero la llama del resurgir sigue latente en mí,
Y por más que desea abandonar mi hálito de vida,
Se rehuye a dejarme a solas.
Por favor, comprende
Que no estoy hecho para el tormento,
Sólo es una mala racha,
Así que por favor,
Abrázame, y no vuelvas hasta haber perdido todas mis fuerzas.
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