miércoles, 24 de enero de 2018

Y esperas un segundo.

Os encontráis en un mar de casualidades,
Sigues esa corriente que te lleva a lugares nuevos,
Experimentas un sentimiento que largo tiempo
Se hallaba enterrado bajo un edificio en ruinas.

Largos años picando bajo el suelo
Para acabar encontrando las palabras
Y el valor que rescatan aquel respiro
Envuelto en una triste historia.

Sólo necesitas unas copas,
Una larga tarde de lluvia
Donde disfrutar cada minuto,
Saborear cada momento
Antes de saltar al vacío.

Decides que andas preparado,
Vas un momento al baño
Y tras un soplo de agua fresca,
Sales con nuevas energías
Y te diriges sin temor.

No dudas al sentarte,
La oyes riendo,
Pero por un momento
Esas palabras quedan mudas
Y decides realizar tu movimiento.

Le explicas esa sensación,
Ese tesoro bajo llave
En una caja fuerte oxidada,
Y esperas una respuesta.

Observas sus gestos,
Sus facciones cambiar,
Parece incredulidad,
Quizás alegría,
Quizás indiferencia,
Quizás tristeza.

Su mirada te fija,
Sus ideas son claras,
Su mano repasa
La tuya
En una caricia,
Puede que
Reconfortante,
Puede que
Mortífera.

Sus pestañas
Al parpadear
Crean un huracán
Que sientes
Chocar,
Redirigiendo
La lluvia de sal
Hacia tu mejilla
Temblorosa.

Sus labios
Empiezan
A funcionar,
Como
Engranajes,
Un tic,
Tac,
Tic,
Tac
De un
Reloj
De arena.

Sus cuerdas
Vocales
Vibran,
Su silencio
Se torna
Eterno,
Sus dientes
Perfectos
Se separan,
Creando
Un 
Vacío
Entre
Sus
Labios
Color
Cereza,
Sus
Arrugas
Nunca
Habían
Mostrado
Tan
Bien
El paso
Del tiempo.

Y esperas
Un
Segundo.

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