La rutina
Se abalanza,
Acaba atacando
A las venas
Del alma expuesta.
Y no puedes sangrar,
El dolor es inmaterial,
Aun así, tan real,
Tan poderoso
Que sacude terremotos
Por todo el cuerpo.
No es pena
Lo que intentas expresar,
Es una puerta
Abierta
A intentar compartir
Cada fracaso,
A permitir que entre
Cualquier extraño,
Sentarse en la vacía habitación
Y conectarse.
Nos rodean demonios
De alas blancas,
De plumas plateadas,
Pacientes observadores
A cualquier pestañeo,
Te obliga a no bajar la guardia,
A alzarte,
A desesperarte.
Al final,
O te haces fuerte solo
O te desesperas
En búsqueda
De ser tú mismo.
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