Cuando las estrellas caen
Iluminando el cielo
Al mediodía,
Me alegra tener
Mi búnker lleno de palabras,
Donde resguardarme de la tormenta.
La contraseña está escondida
En tu boca,
Por eso sé que estaré a salvo,
Porque nunca pronunciarás
Mi nombre.
Y durante el solsticio,
Coincidiendo con el eclipse,
Se apagará la luz
De cualquier esperanza
De cualquier cambio.
Así concluye
El relato del fin,
Sin principios
Ni reparos,
Sólo un descarado autor
Al que le sale caro vivir.
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