Quizás perdone
Pero nunca olvido;
Cada ofensa
Se acumula
Como agujas
De acupuntura
Una tras una;
Sólo la lava
Me tranquiliza,
Me impide
Arrasar Pompeya
Y dejar ceniciento
Los recuerdos;
Y con mi piel ardiendo,
Intento escapar
De mi laberinto en llamas,
Pero sólo veo rojo
Y cadáveres a mis espaldas,
Y todo en lo que pienso
Es que yo
Soy el fuego.
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