Digamos que no escribo para todos los gustos,
Que escribo para soltar mi alma,
Que corra libre sobre los prados
Y tranquila,vuelva a salvo a casa.
Digamos que es una tormenta,
Una lluvia de óxido sobre un atormentado mundo
Incapaz de levantarse y madurar por su cuenta,
Dando tumbos en pos de un refugio.
Digamos que es una luz en medio del espacio,
Buscando su propio tiempo donde encaje,
Donde su brillo no sea tenue,
Donde su voz no se calle.
Digamos que es una piedra,
Cayendo a lo profundo del lago
Por su propio peso,pero con un buen ritmo
Consigue rebotar entre ondas hasta la orilla.
Digamos que es un nuevo año,
Con muchas esperanzas de cambiar,
Con pocas ganas de escapar del calendario
Donde le van arrancando las hojas,quedándose vacío.
Digamos que es un anillo,
Buscando el dedo que le aprecie
Y rechazado por las manos que le colocaron
En un primer lugar,con una promesa eterna.
Digamos que eres tú,
Ausente siempre,desaparecido,
Mas presente en cada rincón de mi mente
Mientras yo me busco,ya que tu reflejo me eclipsa.
Digamos que es un juego,
Cuyo azar está hecho para perder,
Cuyas manos cambian de parecer a cada carta recibida,
Y se arriesga a cara y cruz, mientras cae de canto.
Digamos que es una canción,
Entonada y escrita de nacimiento,
Con un son que encandila a todo aquel a su alrededor
Pero no tiene instrumento ni músico para deslumbrar.
Digamos que es un poema hecho en prosa,
Con cierto verso perdido entre mis sentimientos,
Cuya vida anda herida entre sales y limones,
Cuyos gritos solo ocupan mis paredes.
Digamos que soy yo,
Mis ansias de abandonar todo intento de perecer,
De ser olvidado,mas el silencio lo cubre todo
Y la locura es mi único acompañante en este viaje.
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