Este no es un poema cualquiera.
Es una declaración de independencia
Hacia tu persona,hacia tu sistema
Lleno de fallos que atrapan,
Cuyas redes enganchan cada palmo
De mi sino,donde pierdo mis sentidos
Si tu única dedicación es existir,
Mientras no puedo evitar sentir
En mis manos tu pelo fino
Ahogándome en cuanto me descuido.
Ya está muerto el ermitaño
Y también su compañero lleno de esperanzas,
Sólo quedo yo,vacío de miramientos,
Sin más armas que mis versos
Llenos de veneno,de saliva malgastada,
De alcohol con sangre que se desangra por dentro.
Es el silencio que me atormenta,
La lluvia que me taladra la cabeza,
El eco que resuena del viento al entrar
Por la ventana que no muestra nada.
Necesito un escarmiento por tu parte,
Una muestra de cariño,
Un tiro entre las costillas,
Una palabra,algo que me indique
Que no vuelvo a ser un títere
De mi nueva y vieja oscuridad.
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