Era su sentencia,
Bailar una eternidad
Ante una oscuridad que nunca aplaude
A los actos mediocres
De una sociedad insana.
Bajo los focos se sofoca,
Los nervios la provocan
Con empujones y más palabras
Que hieren como silencios,
Que dañan como hierro
Al rojo vivo.
Solo las lágrimas la acompañan
Creando arco iris a sus pasos,
Mas son perecederos,
Y acaban encharcando toda esperanza,
Resbalando toda buena historia.
Y bailó una eternidad,
Su mirada se encontraba vacía,
Sus suspiros sólo eran ceniza,
Pero continuó su danza
Incluso cuando no hubo palpitar
Que marcara su paso.
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