Las paredes se derrumban,
Se abren las barreras mentales
Que me encerraban en una prisión
De cordura.
Ahora, lo veo todo rojo:
El cielo iluminado por una Luna sangrienta,
El fuego recorriendo las arenas
Como serpientes en busca de comida,
Mis demonios arremolinándose
Cual buitres señalando muerte.
Sólo entonces aparece.
Una sombra con mirada familiar,
Pero con un semblante de odio.
Movimientos como niebla,
Pero furioso como la tormenta.
Un cadáver en un espejo,
A eso me enfrentaba,
A la decepción acumulada,
A la locura sin cadenas.
Se detiene a un paso de mí.
No hacían falta palabras,
Sus pensamientos eran los mismos
Que los que recorrían mi mente:
"¿Cómo pudiste ser tan demente
Y creer que la gente te aceptaría?
¿Crees ser mejor persona
Por ocultar con tu máscara de bufón
Al psicópata de tu interior?
Deja de burlarte y mira la realidad,
El mundo se despedaza a tu alrededor,
¿Y en tu cabeza sólo recorre la ilusión
De tener una segunda oportunidad?
Sólo yo te seguiré por la eternidad,
Recuérdalo cuando vuelvas a llorar en soledad."
Y desapareció en un pestañeo
Y volví al mundo normal
Sin ganas de intentar ganar.
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