Nunca fui devoto, excepto de tu mirada.
Nunca fui un demonio, aunque esté hecho de sombras.
Nunca fui un estúpido, a pesar de nunca pensar más allá del corazón.
Nunca fui un ser vivo, pero los latidos prefieren llevarme la contraria.
Nunca fui rencoroso, mas el amor se tuerce sin avisar.
Nunca fui bueno en despedidas, decía mientras os alejábais.
Nunca fui escritor, mas las letras se escapan de mis dedos.
Nunca fui confiado, sólo mis pensamientos son conscientes de mi verdadero ser.
Nunca fui amable, intentaba sobrevivir con vuestro afecto.
Nunca fui asesino, simplemente escupo el veneno sobrante de mis venas.
Nunca fui alguien, aunque haya gente que siga intentando que viva en ilusiones.
Nunca fui fuerte, sólo demasiado cobarde para admitir mi derrota y avergonzarme.
Nunca fui positivo, excepto con el brillo de tu presencia.
Nunca fui eterno, aunque estaré ligado a un eterno destierro.
Nunca digo siempre, porque siempre me equivoco, y nunca te alcanzo.
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